La noche del lunes 25 de mayo, la tranquilidad de las poblaciones de Ancón y Atahualpa se vio sacudida por el hallazgo de un hombre asesinado en un camino de tercer orden que conecta ambas localidades. La víctima fue identificada como Robert Erick Solórzano González, de 32 años, quien se dedicaba a la pesca artesanal y residía en el barrio Primero de Enero, en el puerto pesquero de Santa Rosa.
El cuerpo de Solórzano González fue encontrado en condiciones que evidencian un crimen violento: estaba amarrado de pies y manos y presentaba un impacto de bala en la cabeza. La escena generó conmoción entre los habitantes de la zona, quienes observaron con alarma la crudeza del hecho en un sector habitualmente transitado por pescadores y campesinos.
Vecinos y conocidos del pescador señalaron que se trataba de un hombre trabajador, dedicado a las faenas marítimas, y que no tenía antecedentes penales. Su muerte ha despertado interrogantes en la comunidad sobre las motivaciones detrás del crimen, pues no se conocían conflictos personales ni situaciones que lo vincularan con actividades ilícitas.
La Policía Nacional acudió al sitio para realizar el levantamiento del cadáver y recabar indicios que permitan esclarecer lo ocurrido. Agentes especializados iniciaron las investigaciones, mientras el cuerpo fue trasladado a la morgue para los procedimientos legales correspondientes. El caso se suma a una serie de hechos violentos que han marcado la provincia en las últimas semanas.
En Santa Rosa, familiares y vecinos de Solórzano esperan respuestas y justicia. La pérdida de un joven pescador, descrito como honesto y trabajador, deja un vacío en la comunidad y refleja la creciente preocupación por la inseguridad en los caminos rurales de la península. La investigación continúa y se mantiene la expectativa de que las autoridades logren identificar a los responsables de este crimen que ha golpeado a la población.
