El Comité de Derechos Humanos en Ecuador confirmó que la muerte de la activista anticorrupción Monika Silva, de 41 años, no corresponde a un suicidio, como inicialmente se informó. La declaración se produjo tras la entrega del informe de la necropsia practicada al cadáver de la ciudadana polaca, documento que fue remitido a sus familiares.
Fernando Bastias, representante del organismo veedor del proceso, señaló que la muerte de Silva fue catalogada como violenta, descartando de manera definitiva la hipótesis inicial. El vocero añadió que las investigaciones continúan bajo estricta reserva, en coordinación con las autoridades judiciales del país.
A la labor de la Fiscalía del Ecuador se han sumado especialistas forenses de Argentina, quienes trabajan de manera conjunta con peritos de Polonia, nación de origen de la activista. Este acompañamiento internacional busca garantizar transparencia y rigor técnico en el esclarecimiento del caso.
Monika Silva fue reconocida por su lucha frontal contra la corrupción y por la defensa del medio ambiente costero. Su muerte ha generado conmoción en la provincia de Santa Elena y en diversos colectivos ciudadanos, que exigen justicia y resultados claros en las investigaciones.
La activista fue encontrada sin vida la tarde del pasado 8 de junio en su vivienda ubicada en el barrio El Tigrillo de la comuna Montañita, al norte de Santa Elena. El hecho, que inicialmente se manejó como un suicidio, hoy se investiga como un crimen violento que involucra la atención de organismos nacionales e internacionales.
