El Gobierno Nacional activó la fase denominada “Ofensiva Total” mediante el Bloque de Seguridad y dispuso el despliegue de cerca de 10.000 efectivos militares en las provincias de Guayas, Los Ríos y Manabí, como parte de una nueva estrategia para enfrentar al crimen organizado en la región costera del país.
La medida busca reforzar el control territorial en zonas consideradas de alta incidencia delictiva, donde operan estructuras criminales vinculadas a delitos como extorsión, sicariato y tráfico de armas. Según las autoridades, la intervención responde a la necesidad de actuar con mayor contundencia frente a organizaciones que han incrementado su accionar violento.
Como parte de esta estrategia, el Alto Mando Militar fue trasladado de manera indefinida a Guayaquil, ciudad que se convertirá en el centro de operaciones desde donde se coordinarán las acciones conjuntas con la Policía Nacional y los organismos de inteligencia del Estado.
Las intervenciones se ejecutarán con base en análisis de inteligencia militar, priorizando sectores críticos y manteniendo un carácter ofensivo. Los operativos incluirán patrullajes, controles, allanamientos y presencia permanente de las Fuerzas Armadas en puntos estratégicos.
El Gobierno señaló que el objetivo principal de esta ofensiva es recuperar la seguridad ciudadana, restablecer el orden público y debilitar la capacidad operativa de las organizaciones delictivas, reafirmando el compromiso del Estado de no ceder territorio frente al crimen organizado.
