Luego de un día y medio de paralización que dejó a cientos de usuarios varados, los buses del transporte público intercantonal de la provincia de Santa Elena retomaron sus rutas la tarde de este sábado, tras alcanzar acuerdos con las autoridades para garantizar la seguridad de los conductores.
La suspensión del servicio se inició la mañana del viernes 13 de febrero, cuando choferes y propietarios de las cooperativas Trunsa, Transcisa, Unificación Peninsular y Mar Azul decidieron detener sus unidades debido a constantes amenazas de extorsión. La medida generó preocupación entre la ciudadanía, especialmente en quienes dependen a diario de estas rutas para trasladarse a sus trabajos, centros educativos y actividades comerciales.
Los conductores se negaban a circular en las rutas 7, 8, 9, 12 y 14 hasta que existiera un compromiso firme por parte de las autoridades para resguardar su integridad. El temor se apoderó del gremio, que exigía acciones concretas frente a la ola de intimidaciones que venían afectando su labor.
Pasadas las 15h00 de este sábado, luego de un diálogo entre dirigentes del transporte y autoridades, se acordó custodiar las unidades y reforzar la seguridad en los recorridos más vulnerables. Con este compromiso, los buses volvieron progresivamente a las calles, restableciendo el servicio para miles de usuarios.
Aunque el transporte ya opera con normalidad, el episodio deja en evidencia la creciente preocupación del sector ante las amenazas de extorsión. Los transportistas esperan que las medidas anunciadas no sean temporales y que se garantice de manera permanente la seguridad para evitar nuevas paralizaciones que afecten a toda la provincia.
